Hoy quiero recomendarte una de las experiencias más intensas que puedes encontrar en el catálogo de Netflix. Se trata de Ozark, una producción que ha logrado ganarse a pulso las comparaciones con la mítica Breaking Bad. Si buscas una historia que se cuece a fuego lento, pero que cuando estalla lo hace con una violencia y una crudeza brutales, esta serie es, sin duda, tu próxima obsesión.
Lo que me atrapa de esta trama es cómo un simple asesor financiero, interpretado magistralmente por Jason Bateman, se ve arrastrado junto a su familia a una espiral de blanqueo de dinero y narcotráfico en la región de los lagos de Misuri. Al igual que ocurría con Walter White, en Ozark presenciamos una transformación moral oscura donde la supervivencia justifica los actos más desesperados. La tensión es asfixiante y el realismo con el que se retratan los peligros de tratar con carteles es simplemente magistral.