El remake que nadie pidió (y que todo el mundo critica)
Disney lleva años apostando por los remakes en acción real. Aladdin, El Rey León, La Sirenita, Blancanieves… todos han generado polémica, pero ninguno había llegado tan rápido como este. La versión live action de Moana llegará a los cines el 10 de julio de 2026 , apenas diez años después del estreno de la película animada original . Y eso, para muchos fans, ya es un problema de base. Pero el verdadero incendio comenzó cuando Disney lanzó el primer tráiler. Lo que debía ser un anuncio triunfal se convirtió en una guerra campal en redes sociales. Los comentarios negativos se multiplicaron. Los memes sobre la peluca de Dwayne Johnson inundaron internet. Y los fans empezaron a preguntarse en voz alta: ¿por qué demonios están haciendo esto?
El problema de fondo: llega demasiado pronto
Antes de hablar de la peluca, de las prótesis o del CGI, hay que entender el contexto. Moana se estrenó en 2016. Es una película que muchos consideran moderna, reciente, casi actual. Cuando Disney anunció el remake en 2023, la reacción fue inmediata: "¿Ya?". La secuencia animada, Moana 2, llegó a los cines en 2024 . Eso significa que, en menos de dos años, los fans han tenido una secuela animada y ahora se preparan para un remake live action. La sensación de saturación es real. En redes sociales, los comentarios más repetidos son: "un trabajo apresurado", "una señal de agotamiento creativo" y "otro intento desesperado por recaudar miles de millones" . Y aunque la primera película recaudó más de 600 millones de dólares en taquilla y fue un fenómeno cultural, el cariño del público no se traduce automáticamente en ganas de ver una versión de carne y hueso.
El tráiler que lo empezó todo
El primer teaser de Moana live action se publicó en marzo de 2026 . En él vemos a Catherine Laga'aia, una joven actriz de 17 años de origen samoano, interpretando a Moana. También vemos fragmentos de la icónica canción "I Am Moana (Song of the Ancestors)", reinterpretada por la propia Laga'aia . Y, por supuesto, vemos a Dwayne "The Rock" Johnson como Maui, el semidios que ya había doblado en la versión original. El problema es que el tráiler no gustó. Los comentarios negativos superaron a los positivos en plataformas como YouTube, donde el avance acumulaba 14.000 "no me gusta" frente a 13.000 "me gusta" en noviembre de 2025 . Las críticas se centraron en dos aspectos principales: el exceso de efectos digitales y, sobre todo, el aspecto de Maui.
La guerra de la peluca
Si hay una imagen que ha dado la vuelta al mundo es la de Dwayne Johnson con una larga cabellera negra. Maui, en la película animada, tiene un pelo espectacular: abundante, ondulado, con volumen. Es una parte esencial de su identidad como semidios. En la versión live action, Johnson lleva una peluca para recrear ese look. Y los fans no han tenido piedad. "Esa peluca, me muero de risa", escribió un usuario. "¿Cientos de millones para esto?", preguntó otro . Las burlas han sido masivas y despiadadas. Pero Johnson no se ha quedado callado.
La defensa de The Rock
En una entrevista con Entertainment Weekly, Johnson explicó por qué la peluca era necesaria. "La peruca fue crucial y muy importante porque, para mantener la integridad del personaje de la versión animada, Maui tenía mucho orgullo de su cabello. Y tenía un cabello bonito, un cabello de semidiós" . El director Thomas Kail añadió que la producción consideró varias opciones, incluyendo afeitar a Johnson y usar CGI para crear el cabello digitalmente. "¿Cuál es la más económica? ¿Cuál es la más rápida?", se preguntaban al principio. Pero al final, dice Kail, "tenemos que volver a lo principal: ¿qué es mejor para la película y para la experiencia del público?" . La decisión fue mantener la peluca, aunque eso significara cargar con tres kilos extra de peso mojado durante horas de rodaje en el agua.
18 kilos de prótesis y caracterización
La transformación de Johnson en Maui no se limita a la peluca. El actor ha detallado que el proceso de caracterización duraba aproximadamente dos horas y media cada día. Además del cabello, llevaba prótesis y un traje especial que sumaban un total de 18 kilos adicionales a su cuerpo . "El desafío que no esperaba eran las prótesis, el cabello y luego el cuerpo", confesó Johnson. "Eso es un peso adicional de unos 18 kilos" . El actor explicó que tuvo que aprender a actuar a través de ese peso extra, a transmitir emociones mientras llevaba encima una carga que limitaba sus movimientos. "Hay una libertad cuando actúas", dijo. "Así que fue un ajuste entender cómo trabajar mis emociones a través de los 18 kilos de prótesis, cabello y cuerpo que estaba usando".
El problema del pezón (sí, lo leiste bien)
Si la polémica de la peluca ya era surrealista, lo que vino después fue directamente absurdo. Los fans notaron que en el tráiler, Maui aparecía sin pezones. Literalmente. El torso de Johnson, cubierto por los tatuajes característicos del personaje, no mostraba los pezones. Y el sector más obsesivo del fandom lo detectó al instante. Las capturas de pantalla se viralizaron. Los memes se multiplicaron. "Maui sin pezón" se convirtió en tendencia durante varias horas . La situación fue tan ridícula que en la CinemaCon, el evento de la industria donde se presentan novedades, Disney mostró una versión corregida del tráiler donde el pezón ya aparecía. Todo por un pezón.
La fidelidad estética (o la falta de ella)
Más allá de la peluca y los pezones, los fans más analíticos han señalado otras diferencias entre la versión animada y el live action. En ScreenRant han hecho una comparación detallada . Moana, interpretada por Catherine Laga'aia, tiene el pelo menos rizado que en la animación. En la película original, el cabello de Moana es abundante y con mucho volumen. En el live action es más liso, más contenido. Eso generó críticas dentro de la comunidad Pasifika, que esperaba una representación más fiel del cabello rizado típico de la región . El collar de Moana también ha cambiado: las cuentas blancas han desaparecido, dejando solo las azules y negras .
El Tui, el padre de Moana, ahora lleva barba completa cuando en la animación solo tenía perilla. La abuela Tala tiene el pelo gris oscuro en lugar de blanco. Y Hei Hei, el gallo, tiene los ojos amarillos en lugar de las pupilas completamente negras de la animación . Son cambios pequeños, pero para los fans más puristas, cada detalle cuenta.
El exceso de CGI y la pérdida de la esencia
Otro de los grandes reproches al tráiler es el uso excesivo de efectos digitales. Aunque se supone que es una película de acción real, muchos usuarios afirman que el adelanto luce "demasiado animado". Los comentarios más repetidos incluyen: "Parece 90 % CGI", "Incluso las escenas reales se ven procesadas" y "Es básicamente la película original, pero más ruidosa" . La sensación es que Disney ha priorizado la recreación digital de los paisajes y criaturas de Moana por encima de una estética más realista y orgánica. Incluso algunas escenas que debían transcurrir en el mar se filmaron parcialmente en estudio, lo que refuerza la impresión de un entorno artificial . Para muchos, la magia de la película original residía en sus colores vibrantes, su textura cálida y su sensación de aventura genuina. El live action, al menos en el tráiler, parece haber perdido parte de esa esencia.
Lo que se salva: el respeto por la cultura
A pesar de todas las críticas, hay un aspecto en el que la producción parece haber acertado: la representación cultural. El elenco es prácticamente en su totalidad de origen polinesio. Catherine Laga'aia, la nueva Moana, es una joven actriz de 17 años con raíces samoanas. En una entrevista con Variety, declaró: "Mi abuelo viene de Fa'aala, Palauli, en Savai'i. Y mi abuela es de Leulumoega Tuai en la isla principal de 'Upolu en Samoa. Es un honor tener la oportunidad de celebrar Samoa y todos los pueblos de las islas del Pacífico, y de representar a las jóvenes que se parecen a mí" . Johnson también ha hablado de la importancia cultural del proyecto. "Te das cuenta de que estás representando culturas y personas que vinieron antes que tú, que eran navegantes, guerreros, que fueron esclavizados, que en muchos casos perdieron su lengua, que en muchos casos les robaron sus tierras, pero que se recuperaron y perseveraron", concluyó.
Mi opinión personal
Voy a ser sincero. Cuando vi el tráiler de Moana live action, sentí exactamente lo mismo que sentí con El Rey León, con La Sirenita y con Blancanieves: una mezcla de indiferencia y frustración. Indiferencia porque, sinceramente, no necesito volver a ver la misma historia contada con actores reales. Frustración porque Disney tiene el dinero, el talento y la capacidad para crear cosas nuevas, y en cambio prefiere reciclar sus éxitos del pasado (y del presente, porque diez años no es pasado). Entiendo que los remakes son rentables. Entiendo que generan dinero fácil. Pero también creo que están agotando la paciencia del público. Las críticas a Moana no son un caso aislado. Son un síntoma de un cansancio generalizado. Los fans quieren historias originales, no versiones de carne y hueso de películas que todavía se ven perfectamente en Disney+. Dicho esto, también reconozco que el trabajo de Johnson es impresionante. Dieciocho kilos de prótesis, dos horas y media de caracterización cada día, rodar en el agua con una peluca de tres kilos... eso es dedicación. Y su defensa de la representación cultural es sincera y necesaria. Ojalá la película estuviera a la altura de ese esfuerzo.
El veredicto final
Moana live action se estrena el 10 de julio de 2026. La película ya tiene en su contra a una parte importante del fandom, que la considera innecesaria, prematura y visualmente cuestionable. Pero también tiene a su favor el poder de la marca Disney, el carisma de Dwayne Johnson y el talento de una joven actriz como Catherine Laga'aia. En mi opinión, el éxito de taquilla está casi garantizado. Los remakes de Disney siempre funcionan en números. Pero el éxito de crítica y, sobre todo, el cariño del público, son otra historia. Moana llegó en un momento complicado para los live actions. La gente está harta. Y si la película no convence, no será solo un fracaso comercial. Será el síntoma de que la fórmula de Disney, por fin, se ha agotado.