La moda, dicen, se repite. Pero el mundo, no. Y esa es exactamente la premisa con la que 'El Diablo Viste a la Moda 2' llegó a los cines el 1 de mayo de 2026, veinte años después de que el original se convirtiera en un fenómeno generacional. La secuela, dirigida nuevamente por David Frankel y con guion de Aline Brosh McKenna, reunió al elenco original: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci, todos de vuelta en las elegantes calles de Nueva York y en las oficinas de Runway Magazine. El resultado no pudo ser mejor. La película, que tuvo su premiere mundial en el Lincoln Center de Nueva York el 20 de abril, superó las expectativas de taquilla y se convirtió en el gran éxito cinematográfico del momento.
El reinado en taquilla y los números que lo confirman
El fenómeno no fue flor de un día. En su segunda semana en cartelera, durante el fin de semana del Día de la Madre, 'El Diablo Viste a la Moda 2' se mantuvo como líder indiscutible de la taquilla norteamericana, recaudando 43 millones de dólares. Con este resultado, superó al debut de 'Mortal Kombat II', que se quedó con 40 millones en su primer fin de semana. Al día de hoy, la película acumula una recaudación global de 433 millones de dólares. Esta cifra ya supera por sí sola los 326 millones que la película original de 2006 cosechó durante toda su vida comercial. Del total acumulado, 144 millones corresponden a Estados Unidos y Canadá, mientras que 288 millones proceden del mercado internacional, distribuidos en 51 territorios. Los mercados más rentables fuera de Norteamérica han sido Reino Unido e Italia, con 28 millones cada uno, seguidos de Brasil con 22 millones y México con 20 millones.
La caída del 44% respecto a su fin de semana de estreno es considerada por los analistas como una retención excelente para una comedia secuela. Las proyecciones del sector ya sitúan su recaudación final por encima de los 700 millones de dólares. El analista senior de Comscore, Paul Dergarabedian, lo atribuye a la autenticidad del proyecto: "La forma en que armaron esa película, con el reparto original, el director original, la guionista original... eso es lo más importante. Puedes poner ese nombre, pero el público huele la falta de autenticidad a kilómetros de distancia".
Un regreso que tomó 20 años
El camino hacia esta secuela no fue corto. El director David Frankel reveló en entrevistas recientes que, aunque hablaron de hacer una secuela inmediatamente después de la primera película, sentían que habían contado una historia independiente. "Al final de la primera, los personajes habían seguido caminos distintos y, francamente, no queríamos hacer una secuela si no resultaba verosímil reunirlos nuevamente", explicó Frankel.
Lo que cambió la ecuación fue la transformación radical del mundo editorial. Con el avance tecnológico y el auge de las plataformas digitales, el periodismo impreso comenzó un declive constante. Este nuevo contexto abrió una oportunidad narrativa ideal para retomar la historia desde una perspectiva contemporánea. Para el director, resultaba especialmente interesante explorar cómo Miranda Priestly lidiaría con la pérdida de poder e influencia de su imperio editorial, cuestionando cuánto tiempo puede mantenerse vigente una figura dominante en un entorno cambiante.
La trama: crisis, poder y venganza en Runway
La carrera de Miranda Priestly entra en declive, lo que la obliga a enfrentarse a Emily Charlton, su ambiciosa exasistente que ahora es una poderosa ejecutiva de una empresa rival de lujo. Las inversiones publicitarias de Emily son exactamente lo que Miranda necesita desesperadamente para mantener Runway a flote. Andrea Sachs, por su parte, regresa a Nueva York y debe aliarse una vez más con Miranda y Emily para salvar la revista en un entorno mediático transformado por la digitalización.
El director Frankel explica que el tema central de esta secuela es el cambio y cómo enfrentarlo. "El cambio es algo que todos experimentamos en nuestra carrera profesional, y la forma en que lo afrontamos está muy presente", comenta. Pero en el caso de Miranda, añade, "la palabra clave era 'legado'. ¿Cómo mantienes algo en marcha cuando está perdiendo influencia e importancia cultural? ¿Cómo logras que una publicación que es claramente un medio tradicional siga siendo relevante para la gente?".
Elenco de lujo y nuevas incorporaciones
El regreso del elenco original es, sin duda, el mayor atractivo de la secuela. Meryl Streep retoma su papel de Miranda Priestly, la legendaria editora de Runway cuya mirada helada puede paralizar a cualquiera. Anne Hathaway vuelve a ser Andrea "Andy" Sachs, la joven que pasó de ser su asistente a una escritora exitosa. Emily Blunt regresa como Emily Charlton, la asistente europea que ahora es una ejecutiva de alto poder en el mundo del lujo. Y Stanley Tucci, por supuesto, está de vuelta como Nigel Kipling, el director creativo de Runway y aliado clave en las trincheras de la moda.
A ellos se suman nuevas figuras de peso. Kenneth Branagh interpreta al nuevo esposo de Miranda Priestly, añadiendo una dinámica inédita al personaje. Simone Ashley ('Bridgerton') se une como Amari Mari, una joven promesa del mundo editorial. Justin Theroux, Lucy Liu, B.J. Novak, y hasta Lady Gaga y Donatella Versace aparecen en la película, ya sea en roles secundarios o como ellos mismos. Las incorporaciones le dan un aire fresco a la secuela y conectan el universo de Runway con la cultura pop actual.
La ausencia que los fans notaron
Quien no estará en la secuela es Adrian Grenier, quien interpretó a Nate, el novio de Andy en la película original. Según reveló el director David Frankel en una entrevista para Entertainment Weekly, la ausencia no fue por decisión creativa, sino por falta de tiempo. "Tenía la idea de incluirlo en una participación especial, pero al final, el calendario de producción quedó demasiado apretado para que eso sucediera", explicó Frankel, quien destacó que la película no quedó terminada sino hasta un mes antes de su estreno. Esto significa que Nate sí iba a aparecer, pero los plazos de producción se lo impidieron.
La premiere en Nueva York y la alfombra roja
La película tuvo su premiere mundial el lunes 20 de abril en el David Geffen Hall del Lincoln Center de Nueva York. Por primera vez, el elenco completo de la secuela se reunió en una alfombra roja que fue, en sí misma, un desfile de moda de alto nivel. Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci posaron junto a Kenneth Branagh, Justin Theroux, Lucy Liu y Simone Ashley.
La lista de invitados incluyó figuras del mundo de la moda y la música: Marc Jacobs, Law Roach, Brunello Cucinelli, Heidi Klum, Naomi Campbell y Lady Gaga, entre otros, asistieron al evento que marcó el inicio de la temporada de estrenos de verano de 2026. La alfombra roja fue tan comentada como la propia película, con looks que homenajeaban a los personajes y revivían el espíritu de la moda que definió a una generación.
Una secuela que conecta generaciones
Veinte años después, 'El Diablo Viste a la Moda' sigue siendo un referente cultural. La película original definió una era y transformó la manera en que el público percibía el mundo de las revistas de moda. La secuela no intenta replicar ese fenómeno, sino actualizarlo. La transición de lo impreso a lo digital, el peso del legado y la búsqueda de relevancia en un mundo que cambia a velocidad vertiginosa son temas que resuenan tanto en los personajes como en los espectadores.
Frankel lo resume así: "Para mí, lo emocionante fue poder volver a explorar esos temas (la ambición, el sacrificio, el éxito) y hacerlo con un guion completamente nuevo de Aline Brosh McKenna, que es brillante, divertido e ingenioso. Mis escenas favoritas son las emotivas. Y lo que hace que estos personajes se sientan tan reales es que están interpretados por cuatro de los actores más brillantes del planeta".
El veredicto final
Con una taquilla que ya supera los 430 millones de dólares y proyecciones que apuntan a los 700 millones, 'El Diablo Viste a la Moda 2' es un éxito rotundo. La película demuestra que la nostalgia, cuando se combina con un guion inteligente y un respeto genuino por los personajes, puede ser mucho más que un ejercicio de reciclaje de viejas glorias. Miranda Priestly sigue siendo la reina, y su imperio, al parecer, no tiene planes de caer. El público lo ha decidido: la moda se repite, sí, pero cuando está bien hecha, se disfruta igual o más que la primera vez.