La showrunner de la serie de The Witcher en Netflix, Lauren S. Hissrich, ha respondido oficialmente a la creciente ola de críticas por parte de los seguidores de la franquicia. Ante las acusaciones de alejarse excesivamente del material original, Hissrich ha sido tajante al afirmar que la producción no tiene la intención de sustituir ni "borrar" el legado de los libros de Andrzej Sapkowski ni de los exitosos videojuegos de CD Projekt RED.
La creativa explicó que la adaptación televisiva debe ser entendida como una interpretación independiente que coexiste con las otras versiones de Geralt de Rivia. Según sus declaraciones, el equipo busca expandir el universo para una audiencia global, lo que implica tomar decisiones narrativas que a veces divergen de las páginas originales. Hissrich subrayó que los libros y los juegos siguen estando disponibles para los fans y que la serie es simplemente una forma distinta de experimentar ese mundo de fantasía oscura.
Esta defensa surge en un momento crítico para la ficción, que ha enfrentado debates intensos sobre la fidelidad de los personajes y el ritmo de la historia. A pesar de las controversias, la producción mantiene sus planes de futuro en la plataforma, reafirmando que el respeto por la obra original reside en mantener vivos los temas centrales, aunque los eventos específicos sufran modificaciones para el formato de streaming.