El estreno más polémico del año
«Mucha gente tragará sus reparos e ignorará por completo el hecho de que este tipo fue peor que Jeffrey Epstein». La frase es del documentalista Dan Reed, director de Leaving Neverland, y resume el ambiente de tensión que rodea el estreno de Michael, la película biográfica sobre el Rey del Pop que llegó a los cines el 22 de abril de 2026. Las palabras de Reed no fueron un caso aislado. Los días previos y posteriores al estreno estuvieron marcados por una tormenta perfecta: acusaciones renovadas de abuso sexual infantil, críticas devastadoras de la prensa especializada, divisiones dentro de la propia familia Jackson y, para sorpresa de muchos, un fenómeno de taquilla que ha roto todos los récords del género. ¿Cómo explicar que una película con apenas 38% de aprobación en Rotten Tomatoes haya recaudado 97 millones de dólares solo en Estados Unidos y Canadá en su primer fin de semana? La respuesta no es sencilla, pero implica analizar la figura de Michael Jackson desde todas sus aristas: el genio musical, el icono cultural y el hombre señalado.
Los números que callan a los críticos
Los datos de taquilla del 26 de abril confirmaron lo que ya se intuía: Michael no solo no fue un fracaso, sino que se convirtió en el mejor estreno de la historia para un biopic musical. Con 97 millones de dólares en Norteamérica y 120.4 millones en el resto del mundo, el filme acumuló un global de 217.4 millones en su primer fin de semana, superando con creces a títulos como Bohemian Rhapsody y Straight Outta Compton. En México, el fenómeno no fue menor: la expectativa por ver a Jaafar Jackson, sobrino del cantante, encarnando a su tío llenó las salas desde el jueves 23 de abril, día del estreno en el país. La calificación del público, medida por CinemaScore, fue una contundente «A-», mientras que las encuestas de salida arrojaron un 96% de aprobación entre los asistentes.
Estas cifras adquieren mayor relevancia si se considera que la producción tuvo un costo cercano a los 200 millones de dólares, incluyendo 22 días de regrabaciones costeadas directamente por el patrimonio del artista. La apuesta de Lionsgate era arriesgada: estrenar una película sobre una figura extraordinariamente popular, sí, pero también profundamente controvertida. El resultado, al menos en términos financieros, demuestra que el interés por la vida y obra de Michael Jackson sigue siendo masivo, trascendiendo generaciones. Datos de audiencia revelan que más de la mitad de los espectadores eran menores de 35 años, es decir, personas que no vivieron el apogeo del artista pero que consumen su música en plataformas de streaming.
La tormenta mediática que no cesa
El estreno de Michael reavivó con furia un debate que parecía parcialmente dormido. Dan Reed, el director de Leaving Neverland, fue el más feroz crítico. En una entrevista con The Hollywood Reporter publicada el 23 de abril, Reed declaró: «¿Cómo puedes contar una historia auténtica sobre Michael Jackson sin mencionar jamás que fue acusado seriamente de ser un abusador sexual de niños? No lo veo posible». Y fue más allá al comparar al cantante con Epstein. Reed también defendió a Wade y James, señalando que ninguno ha recibido un centavo por sus acusaciones. Sus declaraciones abrieron la puerta a que otras voces se sumaran a la controversia.
La familia Cascio, que durante años se describió a sí misma como la «segunda familia» de Michael Jackson, presentó una demanda en Los Ángeles en la que acusa al patrimonio del artista de tráfico sexual infantil y abusos reiterados cuando eran menores. Cuatro de los cinco hermanos Cascio sostienen que Jackson fue «un depredador sexual infantil en serie» que durante más de diez años los habría drogado, violado y agredido sexualmente en múltiples lugares, incluyendo Neverland y propiedades de celebridades. En una entrevista con el New York Times, los hermanos afirmaron que Jackson les «manipuló y lavó el cerebro», una confesión que llega más de una década después de su muerte y que coincide estratégicamente con el estreno del biopic. Por su parte, los representantes de la herencia de Jackson han calificado la demanda como «un intento desesperado por sacar dinero» y «un acto de extorsión».
La herida abierta dentro de la familia Jackson
La controversia no se limita a externos. La propia familia del cantante se ha fracturado en torno a la película. Paris Jackson, la hija de Michael, fue contundente en sus críticas. Días antes del estreno, declaró que la cinta contiene «muchas imprecisiones y mentiras» y que decidió apartarse del proyecto tras leer un guion que consideró «deshonesto». Aunque no participó en la producción, su opinión pesa en el fandom más devoto.
Janet Jackson, la hermana menor del artista, también se mantuvo al margen. Según confirmó La Toya Jackson, a Janet se le ofreció participar e incluso hacer una aparición en la película, pero ella declinó amablemente la propuesta. Aunque Janet no se ha pronunciado en contra del proyecto y ha mostrado apoyo a su sobrino Jaafar, su ausencia ha alimentado especulaciones. Sin embargo, no todos los Jackson están en contra. Taj Jackson, hijo de Tito Jackson, salió en defensa del filme con una publicación en X que se volvió viral. TJ Jackson añadió: «Mi tío se lo merece, mi primo se lo ganó y sus fieles seguidores también merecen esto».
¿Por qué la película omite las acusaciones?
Esta es la pregunta que todos se hacen y la respuesta es tan legal como narrativa. El director Antoine Fuqua y los productores se enfrentaron a un obstáculo insalvable: un acuerdo extrajudicial que Michael Jackson firmó en 1994 con la familia de Jordan Chandler. Según revelaron informes de producción, los términos de ese acuerdo incluían una cláusula que prohibía al patrimonio mencionar o dramatizar a Chandler en cualquier producción audiovisual. En versiones iniciales del guion, el tercer acto se centraba precisamente en esas acusaciones. Pero cuando los abogados del patrimonio identificaron la restricción legal, hubo que recortar una parte enorme del filme y realizar nuevas filmaciones que costaron entre 10 y 50 millones de dólares, financiadas directamente por los herederos. La solución fue reestructurar la película para que concluyera en 1988, durante la gira de Bad, justo antes de que surgiera la primera acusación pública en 1993.
Colman Domingo, quien interpreta al patriarca Joe Jackson, explicó esta decisión: «La película transcurre desde los años 60 hasta 1988, así que no entra en las primeras acusaciones. Básicamente, nos centramos en la construcción de Michael. Es un retrato íntimo de quién es Michael». Nia Long, quien da vida a Katherine Jackson, añadió que el enfoque es «a través de sus ojos», una mirada subjetiva que prioriza la experiencia del artista sobre el escrutinio público. Sin embargo, esta explicación no convenció a los críticos. The Independent describió la película como una «oportunidad macabra y sin alma para ganar dinero fácil». The Guardian la calificó de «frustrantemente superficial», y Rolling Stone escribió que era «deprimente» y que «en realidad no es una película biográfica».
La actuación que sí es aplaudida
Pero no todo es negativo. Un punto en el que críticos y público coinciden es en la actuación de Jaafar Jackson. El sobrino del cantante, en su debut cinematográfico, ofrece una «impresionante imitación» que evoca la perpetua infancia, la energía arrolladora y la vulnerabilidad del artista. Las escenas musicales, que recrean con precisión los conciertos y videoclips más famosos de Jackson, son el plato fuerte del filme y lo que ha llevado a muchos espectadores a las salas. Para los fans, ver a Jaafar moverse, cantar y bailar como su tío es una experiencia casi espiritual. Para los no iniciados, al menos es un espectáculo visual impecable.
El fenómeno del público sobre la crítica
Quizás el aspecto más fascinante de este estreno es la fractura evidente entre la percepción profesional y el fervor popular. Mientras la crítica especializada cuestiona la superficialidad del filme, las encuestas de salida dibujan un éxito rotundo donde el interés por Michael Jackson pesa más que cualquier reseña negativa. El 50% de la audiencia confesó haber acudido al cine motivada exclusivamente por su fanatismo hacia la figura del artista. Este fenómeno no es nuevo. Ya ocurrió con Bohemian Rhapsody, con Elvis y con Rocketman. Pero en el caso de Michael, la distancia es más extrema: 38% en Rotten Tomatoes frente a 96% de aprobación del público. Es como si críticos y espectadores estuvieran viendo dos películas completamente diferentes.
Lo que viene: ¿una secuela?
A pesar de todas las polémicas, el éxito de taquilla de Michael ha abierto la puerta a una posible secuela. Colman Domingo insinuó en su entrevista que existe la posibilidad de una segunda parte que aborde lo que ocurrió después de 1988, incluyendo las acusaciones y los juicios. «Una segunda película podría explorar su etapa más compleja», explicó. Aunque todavía no hay nada confirmado, el éxito financiero hace que sea una posibilidad real.
Mi opinión personal
Voy a ser sincero. Entré al cine con las expectativas por el suelo después de leer las críticas. Salí con una sonrisa y una sensación agridulce. ¿Es Michael una mala película? Depende de lo que busques. Si quieres un documental forense que desentrañe las acusaciones, esta no es tu película. Si quieres un espectáculo musical de dos horas y media con las canciones más icónicas del siglo XX y una actuación central que te dejará boquiabierto, entonces vas a disfrutarla. Jaafar Jackson es el alma del filme. Hay momentos donde olvidas que estás viendo a un actor y crees estar viendo al propio Michael resucitado. Es inquietante y maravilloso a la vez.
Pero también creo que las críticas tienen razón en algo. La película es superficial. Huye de lo incómodo. Y en un momento donde la conversación sobre el abuso sexual infantil es más necesaria que nunca, esa omisión duele. No se trata de condenar a Michael Jackson sin pruebas. Se trata de no hacer como si esos episodios nunca hubieran existido. La frase de Dan Reed es dura, pero encierra una verdad incómoda. Para millones de personas, la música de Michael Jackson es más importante que cualquier acusación. ¿Está bien? No lo sé. Pero es un hecho. El público ha decidido: 97 millones de dólares en un fin de semana. Michael Jackson sigue siendo el Rey del Pop. Incluso desde el otro lado del espejo.